“ Vila Viçosa, villa de conventos
no tiene la gloria sólo de los monumentos,
posee otros encantos y delicias…
Oh tierra mía, por pequeña que fueras,
serías siempre grande en tus dulces,
milagro divino de manos patricias.”
José Emídio Amaro
Descubrir la gastronomía alentejana es todo un placer. Inspirada en la trilogía mediterránea- pan, aceite y vino-, aliada a la metalurgia del hierro y a la rueda del alfarero, las comunidades que por aquí pasaron unieron las hierbas aromáticas a los productos de la tierra y los enraizaron en su dieta alimenticia. A lo largo de los tiempos y, con los cambios en la agricultura, también la forma de comer se fue transformando y surge el arte culinario.
El patrimono de recetas recogidas es indescriptible. En un radio de pocos kilómetros, la misma receta tiene varias versiones de acuerdo con los productos locales. Como ejemplo aparece la aÇorda. Aunque la base sea el aceite, las hierbas aromáticas y el pan, sus acompañamientos varían según la época y las zonas. Se puede comer aÇorda con aceitunas, con bacalao, con sardinas asadas, con merluza, con almejas, con pescado frito, con huevos, con higos o uvas,…
La condimentación es un factor importante para la gastronomóa alentejana.
Nuestra gastronomía le ofrece, entre otros manjares, la tradicional sopa de cazón, la sopa de tomate y las migas alentejanas. Para acompañarlas , sugerimos un buen vino alentejano.
Como platos típicos, se sirven desde el gazpacho frío hasta la aÇorda caliente con huevos, bacalao o sardinas asadas, las sopas de tomate, de cazón, de patata, da panela, de verdolaga, las migas alentejanas con costillas fritas, el ensopado de cordero o el cordero asado, o guisado a la alentejana, o también los embutidos para acompañar una buena fabada.
No deje de probar nuestra dulcería conventual, como por ejemplo las tan apreciadas Tibornas de almendra y cabello de ángel, la Sericá, traída de tierras orientales, el arroz con leche, las Queijadas, los Nógados, los Bolos Fintos, las Filhós, las Azevias,… entre otras golosinas de tradicional sabor conventual.
Puede decise que la cocina alentejana adquiere en estos parajes la categoría de arte.